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La fibromialgia es una afec­ción reumática caracteri­zada por dolor muscular que condiciona una dis­minución de la capacidad física baja y un incremento de la fatiga. Frecuentemente está asociada a estrés psicológico, ansiedad y depresión. Es­tos síntomas han sido tratados, entre otras terapias, con ejercicio físico de bajo impacto en el agua.

Los estudios más recientes sobre fibromialgia con ejercicio en agua templada durante periodos cortos han proporcionado mejoría de la con­dición física y el estado psicológico. Aunque la hidroterapia puede ser be­neficiosa después de pocas sema­nas, la duración de la mejoría es muy limitada. Por este motivo, los autores del estudio que se comenta se pro­pusieron evaluar la viabilidad y efectividad del ejercicio físico en agua templada durante un periodo de 8 meses. Para ello incluyeron a 33 mujeres con edades comprendidas entre los 37 y los 71 años diagnostica­das de fibromialgia según los criterios del American College of Rheumatolo­gy. Las pacientes se distribuyeron al azar en un grupo de ejercicio y un grupo control.

 

Para la evaluación de las partici­pantes en el estudio se utilizaron el Fibromyalgia Impact Questionnaire (FIQ), que valora el impacto de la fi­romialgia a nivel físico y de salud mental; el State-Trait Anxiety Inventory (STAI), que estima el estado de ansiedad; el Canadian Aerobic Fit­ness Test, que valora el consumo máximo de oxígeno; un dinamómetro de mano, para medir la fuerza de ga­rra en ambas manos; una prueba submáxima de subir escaleras, para evaluar la capacidad funcional, y una variante de la prueba de distancia dedos-suelo, para valorar la flexibili­dad con agua templada (33 °C), tres ve­ces a la semana durante 8 meses. Cada sesión duraba 1 hora e incluía 10 minutos de calentamiento, 10 mi­nutos de ejercicios aeróbicos al 60­65% de la frecuencia cardiaca máxi­ma, 20 minutos de movilidad general con estiramientos de las extremida­des inferiores y superiores (para es­tas últimas se practicaban ejercicios de resistencia de cargas bajas con bandas elásticas), otros 10 minutos de ejercicio aeróbico y 10 minutos más de enfriamiento con ejercicios de baja intensidad. Durante los 8 me­ses el grupo control continuó sus ac­tividades diarias, que no incluían ninguna forma de ejercicio físico pa­recido a los que realizaba el grupo de intervención.

 

A los 8 meses de iniciada la hidro­terapia se apreciaron mejoras signifi­cativas en la puntuación del STAI, FIQ total, función física, dolor, rigidez, ansiedad y depresión. Además, se observaron mejorías significativas en el consumo de oxígeno máximo, equilibrio, velocidad de marcha y en la prueba de escaleras. Sin embargo, no presentaron mejoras significativas en la fuerza de la garra ni en la flexi­bilidad.

 

Con estos resultados, los autores concluyen que el ejercicio regular y duradero de intensidad moderada (60­65% de frecuencia cardiaca máxima) en agua templada es viable y eficaz para mejorar la función física y mental en mujeres con fibromialgia. Además, sugieren que los pacientes pueden realizar con seguridad un programa de hidroterapia de baja intensidad durante un periodo largo de tiempo.

 

Tomas-Carus P, Gusi N, Hákkinen A, Hákkinen K, Leal A, Ortega-Alonso A. Eight months of physical training in warm water improves physical and mental health in women with fibrom­yalgia: a randomized controlled trial. J Rehabil Med. 2008; 40: 248-252