El presidente de la Sociedad de Acupuntura Médica de España replica un artículo publicado en esta sección y defiende la utilidad contrastada de esta medicina complementaria.

Una mujer es tratada con acupuntura en la espalda.

Tras la lectura del articulo de opinión El lado oscuro: pinchaglobos firmado por Emilio Molina, vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (Apetp), no puedo más que mostrar indignación y enfado, sobre todo por el tono insultante, muy propio de los que se creen en posesión de la verdad y no entienden más de lo que ellos piensan como única verdad.

En la introducción del articulo, se dice que el autor desgrana algunos de los argumentos científicos que desmontan la eficacia de la acupuntura, entre ellos, una pobre metodología. Pues bien, este personaje se siente salvador de los “desinformados españolitos”, que no saben de ciencia y que por lo tanto deben ser advertidos por mentes preclaras, como la suya, y sus adláteres, miembros de círculos y sociedades de pensamiento crítico. Empleando cuatro frases hechas, basándose en artículos de opinión de periodistas y no científicos, con el empleo de refritos googleanos, pretenden ofender a cientos de médicos que ejercen de manera ejemplar su trabajo diario, y a la vez ofenden a miles de pacientes que están en tratamiento. Ofenden y tienen como objetivo provocar un desprestigio sistemático a todo aquello que, según sus propios criterios, no satisface los requisitos de lo que ellos definen como ciencia. En el colmo de la burda ofensa hablan de contraataque de quienes detentan negocios basados en fraudes sanitarios.

Acupuntura según reglas deontológicas

Los miembros de una sociedad científica, como SAME, a la cual me honro en representar, ejercen la acupuntura según reglas deontológicas, de manera legal y a la par que otras especialidades, que la mayoría detentan, vía MIR. Emplean el consentimiento informado y hacen uso de las técnicas en función de las evidencias disponibles, como cualquier otro médico. Emilio Molina plantea una acupuntura basada en principios antiguos, alejada de los modernos conceptos de neurociencia y metodología científica. La utilización de la acupuntura en la atención médica supone sacarla de su contexto tradicional y aplicarla como técnica terapéutica para un número limitado de afecciones en las cuales tiene una eficacia demostrada, sin necesidad de conciliar las teorías en las cuales se basan la medicina moderna y la medicina tradicional china, cosa que desconoce nuestro autor. La acupuntura médica es una técnica terapéutica, de carácter invasivo, que se emplea para el tratamiento de procesos patológicos muy diversos, según recoge la propia Organización Mundial de la Salud. A pesar de que existen diferentes niveles de evidencia de su seguridad, utilidad y eficacia, el empleo de la acupuntura médica se realiza en el contexto de procesos de tratamiento fundamentalmente del dolor, donde la investigación básica y clínica están aportando cada vez más fundamentos de su uso y limitando los campos en los que demuestra eficacia y seguridad.

La utilización de la acupuntura en la atención médica supone aplicarla como técnica terapéutica para un número limitado de afecciones

En el artículo citado, hay perlas como la siguiente: “¿Qué dice la ciencia acerca de la acupuntura?”. Pues bien, la ciencia en sí no dice nada, sí lo hacen los estudios científicos, concretos y relacionados con aspectos clínicos y/o básicos. La Ciencia no es un ente que como el Oráculo de Delfos responda a preguntas difusas, y a intereses sectarios; sí responden los ensayos clínicos que, según nuestro deshacedor de entuertos, son de pobre metodología, y que según parece obvia algunos como el reciente metanálisis publicado en el Journal of Pain en 2018, en el que A. Vickers, del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York, revisa con más de 100 colaboradores ensayos clínicos sobre acupuntura y dolor con más de 20.827 pacientes, y que concluye que el efecto analgésico de la acupuntura no se explica por el efecto placebo. Ni tampoco ha tenido en cuenta el informe The Acupuncture Evidence Project del año 2017, donde encontraron evidencia de eficacia con grados variables para 117 condiciones. Tampoco tienen en cuenta la Síntesis de la Evidencia Científica en Acupuntura donde se realiza una revisión de publicaciones recientes que abarca desde mecanismos de acción, indicaciones médicas principales y guías de práctica clínica. Incluyendo los estudios de mayor nivel de evidencia como revisiones sistemáticas, metanálisis, revisiones de revisiones.

Todos los pseudocientificos, cuando hablan de acupuntura emplean las mismas fuentes y los mismos mantras, “A mayor escala, la compilación de la treintena de metanálisis de la Cochrane sobre el tema no deja lugar a dudas: la acupuntura no tiene mayor validez que el placebo para sus propuestas clásicas”. Dicha compilación no es de la Cochrane y si es una popurrí que está en una web australiana, sectaria y con múltiples errores, obsoleta y tendenciosa. Para colmo, todos estos pseudocientificos amenazan a las masas con propagandas sensacionalistas, hablando de “muertes causadas por la acupuntura”, como el deplorable documento publicado en 2019, en el que sin metodología adecuada y tergiversación de los datos “asustan” con cifras demenciales, que en el caso de la acupuntura no están refrendados por la bibliografía. SAME publicó un alegato documentado, reservándose acciones legales por el carácter de libelo que tiene dicho informe.

La aplicación de la acupuntura requiere un diagnóstico y selección del procedimiento específico de la terapia acupuntural por un médico acreditado

Por último, critican a una organización de carácter mundial como la Organización Mundial de la Salud por, según palabras textuales, “la apertura de piernas de la OMS a los intereses chinos de introducirles la Medicina Tradicional China como una más entre las propuestas terapéuticas”. Sintiéndolo mucho, el nuevo CIE-11, sistema internacional de clasificación de enfermedades, incluirá 150 enfermedades de la Medicina Tradicional China, así como 196 síndromes.
Consideramos que para la aplicación de la acupuntura debe ser requisito previo el diagnóstico y selección del procedimiento específico de la terapia acupuntural, llevado a cabo por un médico acreditado y competente para ello, y sin menoscabo de otros procedimientos y tratamientos, siendo por lo tanto un método complementario, y no una pseudociencia.