Homeopatía, HOY

La homeopatía es una práctica médica “no medicamentosa”, creada a finales del siglo XVIII por el médico alemán Samuel Hahnemann. Surgió como una respuesta crítica a los métodos tradicionales de la época, que Hahnemann consideraba excesivamente invasivos y nocivos; recordemos que la medicina actualmente es considerada “un arte y una ciencia”, pero hace 3 siglos era rudimentaria y los tratamientos al no tener ensayos clínicos provocaban efectos secundarios y en ocasiones el empeoramiento de la salud del paciente (aunque hoy también). El término "homeopatía" proviene del griego "hómoios" (similar) y "páthos" (sufrimiento), reflejando el principio básico de esta disciplina: “similia similibus curentur” o “lo similar cura lo similar”. (1)
La homeopatía se fundamenta en dos principios esenciales. Primero, el principio de similitud, que sostiene que una sustancia que provoca síntomas en una persona sana puede, en dosis muy diluidas, tratar síntomas similares en una persona enferma. Segundo, la principio de la infinitesimalidad, que postula que diluir una sustancia (la materia se convierte en energía (2)) aumenta su capacidad terapéutica, por un mecanismo de interferencia ondulatoria. (1,2)
Los homeoterápicos se preparan mediante un proceso de dilución serial (por el cual la materia se transforma en energía) acompañado por agitación vigorosa, conocido como dinamización o potenciación (por el cual se forman fotones y otras partículas sin masa que llevan la información ondulatoria). Esto pretende eliminar los efectos tóxicos de la sustancia original mientras, paradójicamente, se incrementa su eficacia terapéutica. Aquí es donde reside una de las principales controversias: en muchos casos, las diluciones son tan extremas que no queda ni una sola molécula de la sustancia original, lo cual desafía las leyes de la química convencional como es el caso del número de Avogadro, una constante universal que se representa como 6,022xl0A23 moléculas por mol, implica que al diluir una sustancia más allá de 23 veces se pierden por completo los átomos de la misma, pero ratifica las leyes de la física, sobre todo de la física cuántica y toda la teoría ondulatoria. En la práctica homeopática, se toma una centésima parte (1 mL) que contiene unas 10A22 moléculas, la cual se añade a 99 mL de disolvente para obtener 100 mL de una disolución homeopática 1C. Así, en una disolución 1C, el número de moléculas se reduce en dos unidades exponenciales en comparación con la solución original. Una disolución tan concentrada no se considera homeopática. En general, habrá 10A24-2n moléculas en 100 ml_ de una disolución. Si se repite este proceso cinco veces, se obtendrá una disolución 5C con 10A24-10 moléculas lo que se representa como un grano de arroz en la densidad equivalente al sol. (1,3), aunque en realidad eso es lo de menos, porque nos estamos introduciendo de lleno en la dinámica ondulatoria, sin materia, de aquí que no debemos llamarlos medicamentos, sino homeoterápicos.
Es importante destacar el rol que el homeópata desempeña y lo diferencia respecto al médico de la medicina convencional. Este profesional se dedica a evaluar al paciente desde una perspectiva holística, considerando sus síntomas físicos, emocionales y mentales. El proceso diagnóstico es detallado y personalizado, lo cual se traduce en la elección de un homeoterapico específico adaptado a totalidad de las características individuales del paciente, en contraposición al enfoque estándar de la medicina convencional que suele basarse en protocolos clínicos estandarizados para enfermedades específicas. (2,4)
Los defensores de la homeopatía sostenemos que esta práctica es efectiva para una amplia gama de afecciones, desde enfermedades crónicas como el asma y la artritis, hasta trastornos emocionales como la ansiedad y la depresión. También es comúnmente utilizada para tratar alergias, migrañas y problemas digestivos. Aunque como en realidad se trata al enfermo y no a la enfermedad, la homeopatía podría útil en cualquier patología. Sin embargo, la efectividad de los tratamientos homeopáticos es un tema de gran debate y numerosas investigaciones científicas han fallado en demostrar su eficacia más allá del efecto placebo. (1,4), sobre todo cuando la homeopatía se utiliza en recién nacidos y personas en coma, así también en animales y últimamente en plantas (agrohomeopatía), donde el efecto placebo es imposible.
La comunidad científica y médica convencional considera mayoritariamente a la homeopatía como una pseudociencia, porque la desconocen y su disonancia cognitiva les impide ver la realidad. Esta clasificación se basa en la falta de evidencia sólida y reproducible que demuestre su efectividad, pero la homeopatía no puede basarse en estadísticas porque considera que no hay dos seres humanos -o no humanos- iguales, y ante esta disparidad las estadísticas son inútiles. Las críticas también se centran en la implausibilidad biológica de sus principios fundamentales y en la ausencia de mecanismos de acción comprobables químicamente, es como intentar ver los músicos y los instrumentos musicales en un CD de música, siempre encontraremos plástico. Instituciones científicas y médicas como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversas academias de ciencias han advertido sobre los riesgos de sustituir tratamientos médicos basados en evidencia (“SU” evidencia) por terapias homeopáticas (1), también conviene saber que dicha institución está mantenida por la farmaindustria (5) a la que no le interesa nada la salud y considera a la homeopatía como un “enemigo público número uno” para sus intereses monetarios. Aunque después los presidentes de estas empresas farmacéuticas utilicen la homeopatía para tratarse o a su familia, así como la población mundial con mayores niveles económicos y académicos (12).
Concluyentemente vemos como la homeopatía, desde sus orígenes hasta su práctica actual, continúa siendo un tema controvertido y polarizante, con campañas periódicas agresivas y negativas, por parte de estados llamados “progresistas”. Mientras que sus seguidores defienden su capacidad para tratar una variedad de afecciones de manera segura y personalizada, la medicina convencional la considera una pseudociencia carente de fundamento empírico, pero la homeopatía tiene sus bases en la ciencia: matemáticamente por la ley de los signos ([-][-]=[+] considerando el signo [-] como enfermedad y [+] como salud), ley matemática que va en contra de la alopatía, todo sea dicho de paso (6) y también en la física ondulatoria mediante un mecanismo de interferencia de aniquilación (7); y si nos vamos al “saber popular”: la mancha de una mora se limpia con otra mora verde; un clavo saca otro clavo. Y más actual el “fuego mata al fuego”(8) lo que convierte a principio de similitud en una realidad. Este debate resalta la necesidad de un enfoque crítico y basado en evidencia para evaluar las diversas prácticas médicas, buscando siempre el mejor interés y bienestar del paciente. Pero tenemos que añadir que los homeoterápicos no son medicamentos. Un medicamento es una preparación química con propiedades para curar, aliviar, prevenir o diagnosticar enfermedades, cuyos componentes principales son el principio activo (9), y precisan de una absorción, una metabolización y una excreción. Los homeoterápicos se basan en un principio reactivo (10), que no se absorbe, no se metaboliza ni se excreta, porque contienen fotones (partículas sin masa u ondas de información de la sustancia base) en forma de energía potencial que al entrar en contacto con el enfermo desencadenan un mecanismo de acción-reacción (El mecanismo de acción y reacción es la tercera ley de Newton, la cual establece que cuando un cuerpo ejerce una fuerza sobre otro, el segundo responde con una fuerza igual, en la misma dirección, pero en sentido contrario) (11), una energía cinética (en cuyo equilibrio no interviene la masa) con la aniquilación de las ondas disonantes del enfermo por el principio o ley de similitud. La homeopatía no pretende enfrentarse a la alopatía (realmente: antipatía), de la misma manera que la fisioterapia, radioterapia y otras terapias que pueden trabajar conjuntamente para mejorar la salud de los enfermos, por ello, no debería venderse en farmacias, como tampoco lo hace la radioterapia, la magnetoterapia o incluso la cirugía. La unión hace la fuerza contra la enfermedad, que es a lo que debiera dedicarse el Ministerio de Sanidad (13(
1.: Soler J. Todo sobre la homeopatía. Anales de la Química. 2021;53-60.
3.: Ispizua CG, Manzanedo ES. Investigación en la literatura científica de conceptos que respaldan el principio homeopático de dosis mínima. Rev médica homeopat [Internet]. 2012;5(3):106-12. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1016/sl888- 8526(12)70156-x
4.: Beltrán E. La homeopatía, un aporte al conocimiento [Internet]. Correa F, editor. 2016 [citado 31 de mayo de 2024]. Disponible en:
5.: Horta-Rivero EM, Galindo-Rivero Y, Espinosa- Téllez ZC, Llanes-Mesa L. Homeopatía: aplicaciones a la medicina. Progaleno [Internet]. 2021 [citado 31 de mayo de 2024];4(2):150-69. Disponible en: https://revprogaleno.sld.cu/index.php/progal eno/article/view/212/190
6.: Cómo se financia la OMS. https://www.who.int/es/about/funding





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